Gilles Deleuze en su estudio Spinoza, filosofía práctica recoge la figura bíblica de Adán y reflexiona sobre la angustia que representa la vida… Una vida humana, como la de Adán, aspira a la trascendencia, pero en este esfuerzo no hace otra cosa que generar una inversión patológica. El ser humano suele trastocar las explicaciones de la realidad y toma los efectos por las causas. La filosofía de Spinoza es capaz de desmitificar las supersticiones sobre las que se funda nuestra conciencia:
Es una idea de sentido común el afirmar que somos individuos humanos y, por lo mismo, responsables de nuestros actos. Para aquello hemos sido dotados con una propiedad universal: la razón. Su buen uso nos permite tomar correctas decisiones; su mal uso nos vuelve culpables de esa discriminación: de eso depende la libertad humana. Razón, individuo y libertad son conceptos con un profundo peso en la tradición occidental y configuran una cierta estructura interna de sentido. “El liberalismo como tradición del pensamiento que centra su preocupación en la libertad del individuo”2, lo pone a él como fundamento de lo social.
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Señalamos con anterioridad que para el liberalismo la razón es una propiedad inherente al individuo y que tenemos libertad para hacer un buen o mal uso de ella. En Spinoza, la fórmula se invierte por un simple hecho: la razón o, más bien, la racionalidad es el producto de las relaciones que mantenemos con otros sujetos u objetos. ¿Cuál es la distinción entre razón o racionalidad? La primera se expresa como una característica común a priori del sujeto; la racionalidad implica un proceso de constitución a posteriori de esa razón e incluso connota la existencia de más de un tipo de racionalidad.
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